GAUCHITO GIL, LEYENDA EN LA CARRETERA ARGENTINA

«Tierra no tengas tristeza si es que llorando me ves por ahí, 

aunque me cueste la huella seguro habré de volver». 

Hugo Giménez Agüero, El Cantor de la Patagonia. 

El Gauchito Gil es un héroe popular argentino elevado por el pueblo a la categoría de santo. A lo largo de las interminables carreteras argentinas se pueden encontrar múltiples santuarios que la gente le ha erigido. Junto a ellos, numerosas y variopintas ofrendas que colocan en sus inmediaciones, por ejemplo, tabaco y alcohol.
Gauchito Gil

En las carreteras argentinas se encuentran gran parte de los santuarios del Gauchito

Al Gauchito Gil se le conoce como «el santo de los pobres», aunque en realidad sea un santo profano. Hace ya 140 años que falleció y cada 8 de febrero sus fieles peregrinan hasta su principal santuario, el ubicado en el cruce entre las rutas 119 y 123, a 8 kilómetros de Mercedes.
Gauchito Gil

Cada año miles de fieles se congregan en este lugar

Para agradecer los favores concedidos, unas 300.000 personas se reúnen cada año en una fiesta en plena carretera. Allí se baila chamamé, se toman los mejores mates argentinos y se come asado. En la fiesta todo es de color rojo. Banderas, velas, cruces, pañuelos, atuendos… todo del color que identifica al Gauchito Gil. Se dice que el Gauchito solía vestir de rojo debido a su devoción por San Baltasar, el rey mago relegado del santoral por ser negro.
Gauchito Gil

El Gauchito Gil es considerado por muchos como «el santo de los pobres»

Se conoce poco a ciencia cierta del Gauchito Gil. Su verdadero nombre era Antonio Mamerto Gil Núñez, y nació en el siglo XIX en Pay Ubre, cerca de Mercedes, provincia de Corrientes, Argentina. Como suele suceder con este tipo de personajes, generaba opiniones de todo tipo. Mientras que para algunos no era más que un cuatrero y un ladrón fugitivo, para otros era una especie de justiciero, un Robin Hood benefactor de los pobres.
Gauchito Gil

El color rojo representa tradicionalmente al Gauchito Gil

Aunque existen diversas versiones de la leyenda, la principal cuenta que el Gauchito Gil fue condenado a muerte por desertor en tiempos de la guerra civil argentina. Antes de morir, dijo unas palabras al sargento que lo iba a ejecutar. «No me mates, que te va a llegar una carta que dice que soy inocente». El verdugo le respondió que de ese modo no se iba a salvar. El Gauchito contestó: «Cuando llegue la carta vas a recibir la noticia de que tu hijo está enfermo y morirá. Rezá en mi nombre y tu hijo se va a salvar».
Gauchito Gil

Tabaco y alcohol son ofrendas frecuentes en los santuarios del santo profano

El sargento no le creyó y tras matar al Gauchito y colgarlo de un árbol boca-abajo, volvió a su casa. Allí encontró a su hijo enfermo, tal y como Antonio Gil le había dicho. Rezó por él al Gauchito como este le había indicado, y el niño se curó. Ocurrido esto, el verdugo del Gauchito construyó un santuario en su honor y lo enterró apropiadamente. Se cree que su muerte tuvo lugar en el año 1878.
Gauchito Gil

Souvenirs del Gauchito Gil hacen las delicias de sus fieles

Ese día nació el mito que congrega a miles de personas de Argentina y de países limítrofes. El santuario que mandó erigir el sargento fue solo el primero de tantos que hoy en día se pueden encontrar junto a las carreteras argentinas a lo largo y ancho del país. Pero no sólo en las carreteras se encuentran santuarios dedicados al Gauchito Gil. En el barrio bonaerense Carlos Gardel, también hay un santuario dedicado al Gauchito. En él, las paredes están pintadas con caras de delincuentes que la policía mató por robar autos. El altar cuenta entre sus ofrendas con llaves de vehículos robados, además de los omnipresentes tabaco y alcohol.

En esto, como en todo lo popular, cada uno puede tener su propia interpretación. Pero de lo que no cabe duda es de la sensación de protección que para muchos irradia la imagen del Gauchito Gil.  Una imagen que reconforta a sus fieles cuando recorren las carreteras de este hermoso país que es Argentina, enorme en todos los sentidos.

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