PLOGGING, EL ECOLOGISMO QUE LLEGÓ DEL NORTE

“Si pudiéramos cambiarnos a nosotros mismos, las tendencias en el mundo también podrían cambiar. Tal y como un hombre es capaz de transformar su propia naturaleza, también cambia la actitud del mundo hacia él. No necesitamos esperar a ver lo que hacen los demás”.

Mahatma Ghandi

El plogging es la última moda deportivo-ecológica de la que no podíamos dejar de hablar en la sección «Sostenible y solidario». La mecánica de este «nuevo» deporte es sencilla: consiste en caminar o correr mientras se recoge la basura que se va encontrando. 

Tan sólo se necesita ropa deportiva (tampoco es obligatorio), una bolsa de basura y, si se quiere, unos guantes.

Plogging

Esta moda que dicen proviene de Suecia, ya la venía yo practicando hacía tiempo (y supongo que no era la única) al caminar por los alrededores de mi pueblo. Llámalo ética, moral, educación… todo ello, mezclado con una gran dosis de vergüenza ajena y un poco de amor por la naturaleza, hacen que un resorte interior te impida dejar la porquería donde otros la dejaron. Plogging

La palabra plogging viene de la suma de traducir plocka, del sueco recoger, recolectar y jogging, del inglés trotar. Si, trotar, porque el running implica velocidad y resistencia, mientras que el ritmo más reducido del jogging permite combinarlo mas facilmente con sentadillas para recoger residuos del suelo o estiramientos para recogerlos de setos o ramas. Si se practica de esta manera, está calculado que se pueden llegar a quemar unas 300 calorías en media hora.

Plogging

En suecia los ploggers ya se organizan en grupos, y proclaman que  esta práctica es buena tanto para el medioambiente como para su cuerpo. Desde que comenzaron a practicarlo en Estocolmo en 2016 hasta el día de hoy, el plogging se ha ido globalizando. La concienciación sobre el tema de los plásticos ha crecido con el tiempo, y el plogging con ella. Se calcula que más de 25.000 personas lo practican ya en todo el mundo. Y aumentando.

Plogging

De los 300 millones de toneladas de plástico que se producen anualmente en el mundo, ocho millones acaban en nuestros océanos. A este paso se calcula que el número de plásticos en el mar superará al de peces en el año 2050. A la vuelta de la esquina. ¿Cómo permanecer indiferentes ante este despropósito?

Contaminación

Pero se necesitan esfuerzos más grandes, algunos de ellos inalcanzables a nuestro nivel. Aun así, siempre nos quedará el consuelo de aportar nuestro granito de arena para que un mundo con menos basura sea posible aplicando las cuatro «R» a nuestras vidas: Reducir, Reutilizar, Reciclar y, con plogging o no, Recuperar. 

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